Vamos a empezar con un axioma: los grupos están hechos para que cada miembro del grupo alimente el ego del resto de miembros con o sin motivos a cambio de una retroalimentación por parte de los demás.
Todos conocemos o, lo que es peor, hemos sido el típico chico formal, miembro de un grupo de chicos formales con trabajo y novias o prometidas que han sido la pareja de toda la vida y con las que empezaron apenas teniendo cuatro pelillos en los huevos, con las que además comparten una cuenta ahorro vivienda o, más grave aún, una hipoteca que los mantendrá juntos por el resto de sus días. Pues bien, una vez que tengáis esta imagen en mente echad un vistazo por los recónditos espacios de vuestra memoria y seguro que encontraréis algún momento en el que esa clase de especímenes protagonizaron una escena como esta:
- Pues ayer menuda nos pillamos ahí toda la panda- dice el sujeto en cuestión mientras el amigo con cara de pánfilo empieza a reír al tiempo que asiente con un ímpetu cercano al espasmo nervioso.
- Sí, sí, cuéntaselo , cuéntaselo.- Dice entre espasmo y espasmo el segundo sujeto. Mientras, las sufridas novias comienzan a negar son la cabeza en un gesto de desaprobación que queda desmentido por sus medias sonrisas.
- Pues sí- continúa el primero- nos fuimos a la Andrómeda- Se refiere a la discoteca de moda de la ciudad, a la que van antes de las 10 porque no cobran entrada y en la que, a pesar de haber buenos DJs, van a la planta baja porque ponen lo que les gusta a ellos, música variada más conocida por todos como "pachanga"- y nos liamos a beber cubalibres que...madre mía cómo terminamos.
- ¡Cómo terminamos!- apunta el segundo sujeto aumentando el volumen de la carcajada al tiempo que las respectivas novias empiezan a apoyar la cabeza en la mano para ocultar ligeramente los ojos expresando ante los demás cuánto desaprueban el comportamiento de sus novios la otra noche porque por supuesto ellas son más de salir a tomar el vermú que de ir de copas por la noche.
- Fíjate cómo acabaríamos- prosigue el primero- que nos fuimos a eso de la una ahí donde el Tete- el Tete es un amigo suyo del instituto que montó un pub y al que solo van para que les inviten a copas- y entramos con la corbata puesta en la cabeza.
- En la cabeza- puntualiza ya completamente descojonado el sujeto dos.
- Si es que no se puede ir con ellos a ningún sitio, de verdad.- dicen las novias- Es que vayan donde vayan llaman la atención. Que todo el mundo se tiene que enterar que están ahí.
- Si es que somos unos cachondos- dice el segundo secándose las lágrimas de la risa- El alma de la fiesta ¿verdad?- dice mientras, también compulsvamente, golpea con el codo al sujeto uno.
- Somos unos figuras.- sentencia éste.
¿Qué cojones figuras? Lo que sois es unos tristes, unos desgraciaos que se van a un garito solo por decir que han estado ahí cuando la entrada es gratis y se van cuando acaba la hora feliz para ir a ver a un amigo del instituto al que no son capaces de llamar nada más que para gorronear en su bar y se piensan que son unos salvajes; unos rebeldes incontrolables porque se ponen una corbata en la cabeza yendo borrachos, cosa que hace todo el mundo y con la que se pasa totalmente desapercibido para cualquiera menos para un grupo con ganas de dar palizas a retrasados mentales.
He puesto este ejemplo por ser conocido por la mayoría de nosotros (algunos de los cuales también hemos protagonizado momentos "corbata en cabeza" pensando que eramos tan rebeldes en indomables como Marilyn Manson), pero podrían haber sido los niñatos discotequeros que miden la diversión por el número de rayas que se han metido en un local semioscuro, iluminado en exclusiva por láseres de colores y escuchando música de dudosa calidad que taladra sus escasas neuronas mientras pegan brincos uno frente a otro de ocho de la tarde a ocho de la mañana. O a los que, con vocación heavy se van a garitos oscuros llenos de calaveras y figuras de Satán a hacer como que cantan canciones de las cuales desconocen por completo la letra mostrando la gloriosa estampa de un señor ya entrado en edad, cantando a todo lo que da su voz algo que suena como "aguachifú aguachifá" al tiempo que toca una guitarra inexistente llevando, sin embargo, el ritmo de la batería. Por no hablar del típico grupo de chavales, hombres, señores y algún que otro prejubilado que se va el domingo a echar el partido de fútbol adornando el paisaje dominical con veintidós bolas de grasa corriendo por un campo tras una pelota y que cuando meten gol saludan a una multitud inexistente en una infantil fantasía que les hace pensar que son Cristiano Ronaldo en el Bernabeu en lugar de Agustín Pedralves García en un campo de fútbol alquilado en el Polideportivo Municipal de Trijueque de la Cruz, provincia de Huesca.
Todos estos grupos, al igual que la inmensa mayoría de los demás, tienen un nexo en común, y es que al final de todo este ridículo van a pensar que son los mejores, los más divertidos y que todo el mundo lo flipa con ellos, cuando en realidad son unos tristes. Y son tristes porque todos somos unos tristes cuando nos divertimos. Os invito a comprobar esto siguiendo a un grupo de personas distintas a vosotros y con las que no tengáis ningún nexo en común. Ved lo que hacen durante una noche entera, de principio a fin. Escuchad sus gracias y tendréis claro que son absurdas, ved cómo hablan y notaréis lo ridículo de su tono de voz en plan "qué colegas somos". Os sentiréis, en definitiva, como cuando vuestros amigos amigos se emborrachan y vosotros permanece sobrios.
Por eso me encanta tener amigos frikis, porque el friki, a diferencia de los demás es consciente de que es un triste. Tengo la inmensa fortuna de que yo, cuando comento la jugada de la noche anterior con mis amigos siempre tenemos la decencia y la honradez al día siguiente de decir que nuestra vida es miserable y que la estamos tirando por el retrete. Nadie en el mundo conoceréis que diga que es el rey de la fiesta, un cachondo o un fenómeno de sí mismo por estar dieciséis horas y media jugando al WOW (World of Warcraft) sin parar. Nadie puede considerarse a sí mismo un transgresor por enviar cartas amenazadoras a la Fox por acabar Perdidos como lo acabó, o por liderar campañas en Facebook contra Jar Jar, ni mucho menos vanagloriarse de sus logros sexuales por haber considerado la proeza de masturbarse doce veces seguidas en un solo capítulo de Ranma. A lo que vamos, el friki es de naturaleza honesto, como mucho puede presumir y decir que es el rey de la fiesta, pero no hablará de él sino de su personaje del Conan.
No solo la honestidad es un rasgo bueno de los frikis, ser friki es muy bueno porque.....
Creo que voy a acabar esta entrada aquí.
¡Ah, no! Ya me acuerdo. Ser Friki tiene muchas otras ventajas que, al contrario de lo que los propios frikis suelen pensar, son extraordinariamente buenas de cara a ligar con muchachas. A saber:
1º Los salones manga a los que las chicas van disfrazadas de personajes de series anime que están como un tren son una oportunidad fabulosa para ligar. Primero tienes que empezar con la criba, tienes que mirar las que estén buenas, lo que te permitirá quedarte con menos de un 20% de candidatas. De entre todas esas candidatas hay que descartas a las lesbianas. Si después de todo eso queda alguna mujer, se presenta ante el friki algo que el friki es incapaz de encontrar en un bar: la esperanza de echar un polvo.
Lo que hace tan esperanzador el simple encuentro de una candidata lozana con la que querer compartir fluidos corporales, es que el friki en ese momento tiene todos los recursos que un sujeto normal necesita buscar en una chica de un bar y en cuya búsqueda se cometen el 95 % de los fallos en el ligoteo. El Friki solo tiene que aplicar el primer axioma friki: el friki no tiene otro interés en su vida por encima que el propio frikismo. En esos salones tenemos a chicas frikis vestidas de lo que le gusta, lo cual supone un cartel inmenso para todo aquel que sepa leerlo. Si la chica está vestida de Minako Aíno ya sabes todo lo que tienes que saber de sus gustos para sacar una conversación que podrá durar todo el tiempo del mundo, solo hay que hablar como un descosido de Sailor Moon y luego... a echar un casquete. Sin "estudias o trabajas" o "vienes mucho por este garito" ni "me suena tu cara" o cagadas similares que utiliza el no friki. En ese momento, si sabes de Sailor Moon eres el hombre perfecto.
2º El frikismo dota al friki de un nivel intelectual, no digamos que bueno pero sí por encima de la media. Quiero decir, que el friki lee, aunque sea comics, pero lee. Y eso es más de lo que se puede decir de la mayoría de personas.
Este legado pseudointelectual dota al friki de una cantidad de recursos casi ilimitada que podría utilizar en el dudoso caso de que llegase abrir la boca delante de una mujer no friki en un ambiente nocturno. El friki que entra a las muchachas es una especie minoritaria y, no falta quien afirma que es como los argentinos humildes; que se dice que existen a pesar de no haber constancia de ninguno.
Sea como sea, si el friki pasa la prueba de ser capaz de hablar a una mujer tendrá toda una colección de frases inteligentes con las que impresionar a la dama, cosa que no tienen la mayoría de mortales. Aquí van unas cuantas:
- Vivir juntos, morir solos (frase acojonante para soltarle el primer beso a una chica)
- Todo sucede por alguna razón.
- El vino está bien pero el güisqui es más rápido.
- No hay necesidad de ser realista cuando se trata de amor. Todo es posible. (Con esto se le caen las bragas a la más fría)
- Las palabras son lo único que me queda para jugar. (El rol de hombre atormentado funciona que te cagas para que ellas acaben contando sus penas)
- ¿Dónde vas? Podemos seguir charlando en horizontal. (¿Hay frase más elegante para pedir a una mujer que se acueste contigo)
- ¿Voy contigo o me quedo contigo?
- El futuro no está escrito en piedra.
- Para ser verdaderamente feliz, un hombre debe vivir absolutamente el presente.
- El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti. (después de esto te van a contar lo mal que les va con su novio o lo mal que les fue con su ex y solo hay que aplicar lo que ya dije en una entrada anterior)
- Tu enfoque determina tu realidad.
- Soy prisionero del beso que nunca debiste darme.
3º Por último, pero no por ello menos importante está uno de mis últimos descubrimientos. Entre la multitud de gente que he conocido en los últimos años me sorprendió una chica que me informó del morbo que muchas féminas sienten hacia los vírgenes. Tienen al macho virginal un cariño tal que las lleva a follárselo. Yo tenía cierta sospecha de este hecho, pero lo que me sorprendió es que la chica que me manifestó tan curiosa filia no era una fea, como yo tenía en mente. No solo estaba bien la muchacha sino que estaba muy bien. En ese momento en el que uno recibe semejante noticia de semejante mujer, cualquier hombre que pueda ser considerado como tal se siente inevitablemente arrepentido de haber regalado su virtud años ha en el cuarto de baño de aquella discoteca de mala muerte a esa muchacha borracha de la que nunca supo el nombre. En tal situación no solo no hay vuelta atrás, sino que cualquier persona no friki que a determinada edad anuncie que permanece virgen será considerada como mentirosa aunque diga la verdad.
Sin embargo un friki es al contrario que cualquier otro espécimen humano. Da igual la edad del muchacho porque la virginidad a un friki se le presupone aunque haya mojado el instrumento más que el mismísimo Ron Jeremy. Con lo que un friki puede explorar este recurso, haciéndose pasar por virgen cuantas veces quiera y follando como un poseso con mujeres de tan perversos y sucios deseos.
Así que, visto lo visto, ¡Vivan mis amigos frikis!
¡Porque son unos cachondos, el alma de la fiesta y SON UNOS FENÓMENOS!
lunes, 4 de julio de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
Pruebas de la existencia de Dios.
Vaya por delante que yo soy cristiano. Creo en Dios, creo que Jesús fue crucificado, que murió y que resucitó al tercer día. Sé que muchos de vosotros diréis que eso presenta multitud de contradicciones con mi comportamiento diario. Tendréis razón. Pero si no tuviese contradicciones nos sería humano.
Y me encanta ser humano.
Pero, amigos míos, en esta entrada pretendo demostraros la existencia de Dios, de alguien que nos ha creado tal y como somos y al que (que Dios me perdone) no le falta mala leche visto lo visto.
Todos vosotros, ateos iletrados que os empeñáis en ir por ahí diciendo que Dios no existe tenéis por el contrario una desmedida fe en la ciencia. A mi modesto entender la mayoría de vosotros tampoco tenéis muy claro lo que es la ciencia ni os habéis parado a pensar muy bien si lo que dice tiene lógica o no, simplemente creéis como un campesino del siglo XIII creía lo que decía el cura de su parroquia, sin cuestionarlo (dedicaré una entrada a profundizar en el tema).
Uno de los principios científicos en los que más fe tenéis es, curiosamente, la teoría de la evolución de Darwin. Digo lo de curiosamente porque, tal y como su propio nombre indica no pasa de ser una hipótesis no demostrada a día de hoy. Lo que la RAE define como "conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación". Sin embargo, yo voy a hacer algo que hará que San Agustín esté donde esté se sienta orgulloso de mí: voy a demostrar la existencia de Dios partiendo de la incompatibilidad de la teoría de la evolución con ella misma en el caso de los humanos. Ahí es nada. A esto se le llama crear un gancho. Así me aseguro que, si habéis llegado a este punto vais a terminar de leer toda la entrada para ver si lo demuestro de verdad o no.
Bueno, pues para empezar mi argumentación tengo que decir que me encuentro cómodamente tumbado en mi cama escribiendo esto y sin fumar. Y esa es al cuestión, por qué no fumo con las ganas que tengo de hacerlo. La respuesta es clara y la pone en las cajetillas de tabaco "Smoking kills". Resulta que estoy como loco por fumarme un cigarro cuando esto me va a matar. ¿Acaso hay alguna explicación evolutiva para ello?
Darwin nos dice que somos el resultado de una evolución (en el caso humano probablemente el ser más evolucionado de todos, aunque a aveces cueste creerlo) que nos ha hecho sobrevivir sobre muchas otra lineas evolutivas. Pues bien para ello se supone que el ser humano ha adaptado su actuación, su organismo, su comportamiento y su cerebro de tal forma que somos dueños de unas características que harán más probable su supervivencia.
Es precisamente esto último lo que demuestra que tiene que existir un Dios que nos haya creado y que el ser humano no es el producto de la línea evolutiva. Me explico, los koalas comen eucalipto porque es lo que mejor le viene a su salud, los leones comen cebras porque ese alimento es exactamente lo que su cuerpo necesita, lo mismo se podría decir de lobos, tiburones, vacas, jirafas etc. Es más, a todos esos animales les pones cualquier otro alimento y con muchísima seguridad no se lo tomarán, porque no les gusta otra cosa diferente a lo que es bueno para su organismo y su supervivencia. ¿Sin embargo a mí qué es lo que me gusta? Pues escribir tumbado, lo que es malísimo para mi espalda y mis cervicales, preferiblemente fumando un pitillo, cosa que no hago porque me mataría. También, como a todo el mundo, me gustaría poder vivir bebiendo alcohol con asiduidad, comiendo panceta, chuletas, hamburguesas y patatas fritas regándolo todo con su correspondiente salsa. De hacer esto moriría a los 40 de un ataque al corazón fulminante, ahogado en colesterol, con un hígado cirrótico y víctima de la obesidad, la diabetes y la gota. El caso humano es una constante lucha entre lo que nos gusta hacer y lo que debemos hacer para sobrevivir. Nuestro instinto, al contrario que el de cualquier ser vivo nos lleva a matarnos y tenemos que luchar contra él; hacer sacrificios. Es justamente el sacrificio lo que el cristianismo premia, lo cual hace que, visto desde este punto de vista tenga más sentido.
La vida que deberíamos llevar implicaría hacer deporte a diario (cosa, como todos sabemos divertidísima), no beber, no fumar, comer mucha verdura; cosas tan deliciosas como espinacas, zanahoria, col, pescadito hervido, arroz cocido, de vez en cuando un poco de ternera a la plancha (pero sin excesos), poco pan, etc. todavía estoy por conocer a alguien que le guste ese tipo de vida.
Da la sensación de que el único instinto evolutivo que nos permite sobrevivir como especie es el de tener ganas de follar y, sin embargo hemos creado un mecanismo social para frenarlo. Uno no puede decirle a una muchacha a la que ve con ganas directamente "Oye, ¿follamos y satisfacemos así mutuamente nuestros instintos naturales?" . Probad a hacerlo y lo más normal es que acabéis con la cara cruzada o con una mujer que parecía bella, frágil y delicada, convertida en un monstruo que suelta veneno por la boca. De hecho la forma sana de follar es con condón que es lo que no le gusta a nadie y por motivos evidentes no responde a un rasgo evolutivo que pasa de generación en generación.
Resumiendo, que parece claro que esto ha tenido que ser obra de algún ente inteligente que nos ha creado. Parece obvio que Dios nos ha creado. Si queréis podéis pensar que maldita sea la gracia de habernos hecho así. Me parecerá comprensible. Podréis pensar que Dios es entonces el típico amigo que te quiere pero al que le gusta ponerte chinchetas en el asiento del coche para descojonarse de ti de vez en cuando. Creo que sería una buena comparación. Pero no me contéis chorradas de que la naturaleza es sabia y nos ha hecho así por algo porque nuestros instintos distan mucho de hacernos mantener con vida como especie.
Creced, multiplicaos y sacrificaros.
¡Qué dura es la vida coño!
Y me encanta ser humano.
Pero, amigos míos, en esta entrada pretendo demostraros la existencia de Dios, de alguien que nos ha creado tal y como somos y al que (que Dios me perdone) no le falta mala leche visto lo visto.
Todos vosotros, ateos iletrados que os empeñáis en ir por ahí diciendo que Dios no existe tenéis por el contrario una desmedida fe en la ciencia. A mi modesto entender la mayoría de vosotros tampoco tenéis muy claro lo que es la ciencia ni os habéis parado a pensar muy bien si lo que dice tiene lógica o no, simplemente creéis como un campesino del siglo XIII creía lo que decía el cura de su parroquia, sin cuestionarlo (dedicaré una entrada a profundizar en el tema).
Uno de los principios científicos en los que más fe tenéis es, curiosamente, la teoría de la evolución de Darwin. Digo lo de curiosamente porque, tal y como su propio nombre indica no pasa de ser una hipótesis no demostrada a día de hoy. Lo que la RAE define como "conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación". Sin embargo, yo voy a hacer algo que hará que San Agustín esté donde esté se sienta orgulloso de mí: voy a demostrar la existencia de Dios partiendo de la incompatibilidad de la teoría de la evolución con ella misma en el caso de los humanos. Ahí es nada. A esto se le llama crear un gancho. Así me aseguro que, si habéis llegado a este punto vais a terminar de leer toda la entrada para ver si lo demuestro de verdad o no.
Bueno, pues para empezar mi argumentación tengo que decir que me encuentro cómodamente tumbado en mi cama escribiendo esto y sin fumar. Y esa es al cuestión, por qué no fumo con las ganas que tengo de hacerlo. La respuesta es clara y la pone en las cajetillas de tabaco "Smoking kills". Resulta que estoy como loco por fumarme un cigarro cuando esto me va a matar. ¿Acaso hay alguna explicación evolutiva para ello?
Darwin nos dice que somos el resultado de una evolución (en el caso humano probablemente el ser más evolucionado de todos, aunque a aveces cueste creerlo) que nos ha hecho sobrevivir sobre muchas otra lineas evolutivas. Pues bien para ello se supone que el ser humano ha adaptado su actuación, su organismo, su comportamiento y su cerebro de tal forma que somos dueños de unas características que harán más probable su supervivencia.
Es precisamente esto último lo que demuestra que tiene que existir un Dios que nos haya creado y que el ser humano no es el producto de la línea evolutiva. Me explico, los koalas comen eucalipto porque es lo que mejor le viene a su salud, los leones comen cebras porque ese alimento es exactamente lo que su cuerpo necesita, lo mismo se podría decir de lobos, tiburones, vacas, jirafas etc. Es más, a todos esos animales les pones cualquier otro alimento y con muchísima seguridad no se lo tomarán, porque no les gusta otra cosa diferente a lo que es bueno para su organismo y su supervivencia. ¿Sin embargo a mí qué es lo que me gusta? Pues escribir tumbado, lo que es malísimo para mi espalda y mis cervicales, preferiblemente fumando un pitillo, cosa que no hago porque me mataría. También, como a todo el mundo, me gustaría poder vivir bebiendo alcohol con asiduidad, comiendo panceta, chuletas, hamburguesas y patatas fritas regándolo todo con su correspondiente salsa. De hacer esto moriría a los 40 de un ataque al corazón fulminante, ahogado en colesterol, con un hígado cirrótico y víctima de la obesidad, la diabetes y la gota. El caso humano es una constante lucha entre lo que nos gusta hacer y lo que debemos hacer para sobrevivir. Nuestro instinto, al contrario que el de cualquier ser vivo nos lleva a matarnos y tenemos que luchar contra él; hacer sacrificios. Es justamente el sacrificio lo que el cristianismo premia, lo cual hace que, visto desde este punto de vista tenga más sentido.
La vida que deberíamos llevar implicaría hacer deporte a diario (cosa, como todos sabemos divertidísima), no beber, no fumar, comer mucha verdura; cosas tan deliciosas como espinacas, zanahoria, col, pescadito hervido, arroz cocido, de vez en cuando un poco de ternera a la plancha (pero sin excesos), poco pan, etc. todavía estoy por conocer a alguien que le guste ese tipo de vida.
Da la sensación de que el único instinto evolutivo que nos permite sobrevivir como especie es el de tener ganas de follar y, sin embargo hemos creado un mecanismo social para frenarlo. Uno no puede decirle a una muchacha a la que ve con ganas directamente "Oye, ¿follamos y satisfacemos así mutuamente nuestros instintos naturales?" . Probad a hacerlo y lo más normal es que acabéis con la cara cruzada o con una mujer que parecía bella, frágil y delicada, convertida en un monstruo que suelta veneno por la boca. De hecho la forma sana de follar es con condón que es lo que no le gusta a nadie y por motivos evidentes no responde a un rasgo evolutivo que pasa de generación en generación.
Resumiendo, que parece claro que esto ha tenido que ser obra de algún ente inteligente que nos ha creado. Parece obvio que Dios nos ha creado. Si queréis podéis pensar que maldita sea la gracia de habernos hecho así. Me parecerá comprensible. Podréis pensar que Dios es entonces el típico amigo que te quiere pero al que le gusta ponerte chinchetas en el asiento del coche para descojonarse de ti de vez en cuando. Creo que sería una buena comparación. Pero no me contéis chorradas de que la naturaleza es sabia y nos ha hecho así por algo porque nuestros instintos distan mucho de hacernos mantener con vida como especie.
Creced, multiplicaos y sacrificaros.
¡Qué dura es la vida coño!
martes, 28 de junio de 2011
Reencuentros.
Desde hace mucho tiempo he dicho que podría escribir mi biografía con el uso exclusivo de canciones de Joaquín Sabina. Al principio incluso a mí me parecía algo exagerado, pero a medida que pasan los años más me doy cuenta de lo certera que es esa apreciación. Pues bien, hoy me toca describir lo que me ha pasado con estos versos:
"En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver."
"Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí."
Si vosotros, sufridos y selectos lectores de mi blog habéis sido felices con alguien en el pasado, habéis llegado a alcanzar una confianza difícil de explicar con esa persona y recordáis con cariño esos momentos; por favor no tratéis de reencontraros con ella. Mejor dicho y para ser justos y honestos; hacedlo pero llevad bien puesto el casco porque chocaréis de frente y a toda velocidad con el muro de las decepciones que tantas veces se nos cruzará en el camino en el resto de nuestros días. Cuando miréis a los ojos a aquella persona, a esos ojos en los que antes podías leer os daréis cuenta de que estáis ante una desconocida.
La vida es fácil de llevar cuando todo va a mejor, cuando se sigue el sentido que todos hemos asumido como general y que nos dice que sólo deberíamos ir hacia adelante. El problema surge cuando uno se da cuenta de que en algo se ya involucionado. Ese es el trance que se vive cuando uno se da cuanta que la confianza y la química inexplicable y casi sobrenatural que existió en el pasado no solo es que se haya retrotraído, sino que ha desaparecido por completo.
La cuestión de fondo que uno se plantea en ese momento es si merece la pena querer tener un contacto con el pasado cuando el pasado pasado está y lo único que va a traer consigo son las continuas decepciones que conlleva el comprobar la distancias son tan insalvables como invisibles sus causas. Y la respuesta a pesar de los pesares y sabiendo que la decepción es el escenario futuro más probable es que sí, que merece la pena. Porque si tuviese que resumir mi opinión sobre el mundo en general diría que aunque no creo en el ser humano creo, y mucho, en las personas.
Otro día cuento algo gracioso, que hoy me ha quedado esto muy serio.
"En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver."
"Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí."
Si vosotros, sufridos y selectos lectores de mi blog habéis sido felices con alguien en el pasado, habéis llegado a alcanzar una confianza difícil de explicar con esa persona y recordáis con cariño esos momentos; por favor no tratéis de reencontraros con ella. Mejor dicho y para ser justos y honestos; hacedlo pero llevad bien puesto el casco porque chocaréis de frente y a toda velocidad con el muro de las decepciones que tantas veces se nos cruzará en el camino en el resto de nuestros días. Cuando miréis a los ojos a aquella persona, a esos ojos en los que antes podías leer os daréis cuenta de que estáis ante una desconocida.
La vida es fácil de llevar cuando todo va a mejor, cuando se sigue el sentido que todos hemos asumido como general y que nos dice que sólo deberíamos ir hacia adelante. El problema surge cuando uno se da cuenta de que en algo se ya involucionado. Ese es el trance que se vive cuando uno se da cuanta que la confianza y la química inexplicable y casi sobrenatural que existió en el pasado no solo es que se haya retrotraído, sino que ha desaparecido por completo.
La cuestión de fondo que uno se plantea en ese momento es si merece la pena querer tener un contacto con el pasado cuando el pasado pasado está y lo único que va a traer consigo son las continuas decepciones que conlleva el comprobar la distancias son tan insalvables como invisibles sus causas. Y la respuesta a pesar de los pesares y sabiendo que la decepción es el escenario futuro más probable es que sí, que merece la pena. Porque si tuviese que resumir mi opinión sobre el mundo en general diría que aunque no creo en el ser humano creo, y mucho, en las personas.
Otro día cuento algo gracioso, que hoy me ha quedado esto muy serio.
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